Culpable

Sea por el motivo que sea a las madres siempre nos acompaña ese sentimiento de culpabilidad. Ahora mismo estoy aquí sentada intentando estudiar algo con la ventana abierta y acabo de escuchar: ¡Cállate ya, coño!.

Me asomo a la ventana ante el grito y veo a una mujer con una niña de unos 2 años en carro llorando pidiendo algo que no logro entender. Mi primer pensamiento, siendo sincera ha sido de juzgar, juzgar a esa madre ( está claro que su actitud deja mucho que desear) pero… me he parado a pensar, y pese a que con L no solemos soltar palabras “feas” si que es verdad que el hablar mal es algo recurrente, el no querer/poder jugar con ella, no leerle un cuento por las noches…

En nuestro caso lo achacamos al estrés de la situación que vivimos, como os comenté en la entrada anterior está siendo un periodo muy agotador para nosotros, el estar con los dos en casa las 24h del día, ¿pero sabéis qué? no quiero que esa sea mi excusa, al menos para hablarle mal.

Es algo en lo que estamos trabajando como padres desde hace algún tiempo, en estos meses de ingreso del peque había veces que nuestro comportamiento con L no era el adecuado (no penseis nada raro, simplemente lo descrito más arriba), y notamos como ella empezaba a hablarnos mal a nosotros también ( y no solo a nosotros, también a los abuelos…). Hablamos seriamente con L y le explicamos que no se hablaba mal, que si los papás lo hacian nos lo tenía que decir y que ella tenía que comportarse igual. La verdad es que funcionó bastante bien, alguna vez al regañarle nos sale con un “me estáis hablando mal” o nosotros se lo decimos y suele pararse a pensar.

La mayoría de veces, respiramos hondo y le explicamos las cosas, también le pedimos perdón si en algún momento le hablamos un poco más alto de lo normal. Como os digo es algo en lo que estamos trabajando, unos días sale mejor y otros peor, pero hemos notado un cambio de actitud en ella.

Por mi parte, me toca armarme de más paciencia aún, estos peques no nos lo están poniendo fácil, pero me gustaría que en un futuro cuando mis hijos sean mayores recuerden nuestra crianza con cariño y poder ser un ejemplo para ellos.

Y como septiembre es el nuevo enero, pongo el contador a 0, con el propósito de ser mejor madre en la crianza de mis hijos, pero a la vez dando margen a esos momentos de estrés.

y vosotras, lográis controlar el genio o por el contrario sois un poco como yo?

 

Anuncios